Desde los primeros meses de vida, una persona puede dar indicios de algún problema de conducta que, detectado a tiempo, puede evitarse. Especialistas indicaron a Infobae que crece la tendencia de abordar conflictos en bebés. La importancia de padres atentos.

Bebés: consultar a tiempo previene trastornos de conducta

Niños que lloran demasiado, o que son muy tranquilos. Bebés que sólo se calman con la madre…y otros que sólo hallan consuelo en algún objeto. Muchas son las «señales» que pese a la falta de habla los bebés pueden dar para hacer entender que algo no marcha bien. La clave será que los padres sepan descifrar esos «mensajes».

Infobae habló con especialistas que se dedican a esta novedosa faceta del psicoanálisis, para conocer la importancia de que los mayores estén atentos a las mínimas señales que pueden emitir los nuevos integrantes del hogar.

Para la licenciada Josefina Saiz de Finzi (MN 20238), psicoanalista y miembro titular en función didáctica de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), a lo que se debe apuntar es a los «modelos de prevención». «La consulta a tiempo puede evitar cuadros más complejos en cuanto a comportamiento de cara al futuro», destacó.

Claro está que quienes concurren a la sesión son los padres, ya que el tratamiento es, en realidad, una orientación familiar con la prevención como objetivo principal.

Tras asegurar que con la atención a bebés suelen detectarse rápidamente indicadores que pueden subsanarse de manera anticipada, la especialista en niños y adolescentes insistió en que «a veces la orientación es mejor que esperar que pase el tiempo y se desarrollen cuadros que pueden aparecer más tarde».

Por su parte, la médica psicoanalista Sara Zusman de Arbiser (MN 22582) explicó que, en general, «toda la niñez es una época donde las cosas tienen rápida solución porque después es más difícil ver de dónde viene, encontrar, ver detonantes, por eso en toda la primera infancia las consultas tienen buen pronóstico».

Y remarcó que «todo lo que llama la atención, si se consulta, se agarra en el período agudo; el problema es cuando la situación se repite y cronifica y es más difícil resolver».

Y debido a que la clave es que los padres presten atención al actuar de sus hijos, según la miembro titular en función didáctica de APA, comer en familia (cuando el niño empieza a comer, que se integre al grupo en una comida diaria) y que la comida sea un espacio familiar «ayudará a entender qué está pasando en el ambiente».


Señales para tener en cuenta

Saiz de Finzi destacó que dado que los primeros meses de vida es el tiempo en que muchos problemas se inician, es el momento ideal para actuar.

E insistió acerca de estar atentos a conductas que se reiteran: «Suelen ser bebés que presentan distintos signos, generalmente conducta de retraimiento».

En ese sentido, Zusman de Arbiser mencionó entre algunos de los síntomas a aquellos bebés que no duermen, situación que es preocupante tanto por el niño como por los padres que no descansan y se genera un círculo vicioso. «Entonces empiezan a hacerse maniobras para que duerma, lo acostumbran a dormir en la cama de los padres que no es apropiado».

Otro caso para tener en cuenta es el de bebés que lloran mucho, que presentan un llanto que no calma y eso puede denotar un clima tenso en la casa. «A veces una consulta puede ayudar a relajar el ambiente», explicó.

En el otro extremo, y no menos preocupante, se ubican los bebés demasiado tranquilos, que duermen demasiado. Si bien los padres suelen celebrar que el niño duerma mucho, según la especialista «ahí hay algo que no se está dando bien».

Tampoco es bueno que un bebé sea demasiado pasivo, que no haga los movimientos esperables, como levantar la cabeza a los tres meses, sentarse a los seis o pararse a los nueve.

Un bebé que está demasiado con la madre y que no tiene contacto con otros no suele ser la situación ideal. «Hay cosas que ayudan a que un bebé se socialice; una mamá demasiado sumergida en su hijo o, al revés, una madre que rápido volvió a trabajar y rápido lo desteta no colaboran. Hay que ayudar a que la madre se despegue sin generar trauma», recomendó la especialista.

Desde ya que tampoco genera la situación esperable una madre que esté sufriendo un duelo, ya que estará muy alejada de su bebé. «Hay que ayudarla a que haga bien su duelo para conectarse con el bebé. Se conoce como síndrome de la madre muerta cuando la mujer está muy alejada de su hijo porque está más conectada con lo que a ella la entristece», explicó.

Por último, la especialista mencionó también a los bebés que se tranquilizan más con un objeto que con su madre, lo cual representa un desplazamiento de ésta y se denomina objeto transicional.

La lista podría seguir. Ésos son algunos de los síntomas más destacados a los que los padres deberían estar atentos. Así y todo, las especialistas remarcaron que tampoco hay que quedarse sólo con los bebés, ya que a todas las edades un niño puede dar signos y siempre tratarlos en la infancia será mejor que esperar a que las huellas en la adolescencia o adultez sean más difíciles de borrar.


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