Dónde está. Mariela Bortot salió a caminar hace ocho meses y nunca más volvió. La causa, sin avances (La Voz).

«El Fiscal no investiga» dijo Claudio Bortot

RadioFiel: Claudio Bortot, hermano de Mariela, se muestra muy molesto con quienes tienen a su cargo la investigación por la desaparición de su hermana, que data de 291 días. Dolor, impotencia y bronca, se denotan en esta nota



LaVozDelInterior: Edición 29/09 –  Vuelvo a casa a las 20 para que me ayudes a lavarme la cabeza. Un beso”. Esas fueron las últimas palabras que Mariela Bortot (40) le dijo a su hija mayor en la tarde del pasado 25 de enero, mientras caminaba por las afueras de Inriville, localidad ubicada 300 kilómetros al sudeste de Córdoba capital. La historia es sabida: nunca más regresó.

Ocho meses pasaron y nada se sabe sobre esta rubia mujer, por quien se ofreció una recompensa de 100 mil pesos para quien aporte algún dato.

Lo único que se tiene de ella es una ojota hallada en el campo del intendente local. Hay un expolicía imputado por su desaparición, pero está en libertad (excarcelación que fue ratificada) por falta de pruebas.

En las últimas horas, trascendió que la fiscal federal de Bell Ville, Mercedes Pérez de Sorribes, podría pedir copia del sumario, ante la sospecha de un caso de trata de personas (delito federal). Si la funcionaria federal se adentra en la pesquisa de forma paralela, serían tres los fiscales que investigan el caso, si se tiene en cuenta que el sumario por Bortot ya es analizado por dos provinciales: Gustavo Zucchiatti, de instrucción de Corral de Bustos; y Telmo López Lema, de Cámara de la ciudad de Bell Ville.

Cinco preguntas

1) ¿Fue el expolicía?

El sargento retirado Jorge Antonio Orellano (58) fue detenido un mes después de la desaparición de Mariela. Sobre él se tejió la hipótesis de una desaparición forzada en el marco de un supuesto ataque sexual. El exuniformado era el jefe de seguridad del campo del intendente Marco Rodrigué, donde se encontró la ojota de la mujer, a metros de una barranca que da al río.

Según los Bortot, cerca de donde apareció ese calzado había huellas de borceguíes, como los que usaba el policía. En un principio, se dijo que Orellano quería salir con Mariela y ella no quería. El guardia se movía en un auto gris (Peugeot 206, del intendente) parecido al vehículo que habría sido visto rondando por donde iba Mariela.

Orellano fue señalado por unos videos de aquella noche, en los cuales se lo vería embarrado y nervioso en una estación de servicio. Además, había contradicciones entre lo que dijo que hizo aquel día y lo relatado por otros vecinos. Estuvo preso cinco meses y fue liberado luego de que peritajes de ADN sobre manchas que serían de sangre y cabellos hallados en el 206 demostraron que no eran de Mariela. También se analizó la camioneta negra del intendente. No hubo resultados. El entrecruzamiento de llamadas no habría arrojado comunicaciones entre Mariela y él. Pero desde ambos celulares se habrían hecho llamadas, en la franja horaria de la desaparición, a un celular con número de Buenos Aires.

2) ¿Fue atacada por otro hombre? ¿Por una mujer?

Los detectives del Centro de Investigación Criminal (CIC), de la Policía Judicial, son quienes investigan el caso por cuerda separada de la Policía provincial. Estos analizan a por lo menos dos hombres de la misma región. Uno de ellos sería un exnovio de Mariela. El otro es el hijo de un político de aquella zona y quien habría tenido intención de salir con ella.

Mariela estaba separada. Su exesposo fue sacado de toda sospecha. Sus familiares y allegados declararon que, si bien no tenía una nueva pareja estable (al momento de su desaparición), conocía a muchas personas y varios hombres la invitaban a salir. Algunas de estas personas fueron investigadas.

Desde ámbitos de la pesquisa no descartan la posibilidad de que una mujer, celosa por Mariela, pudiera tener relación con su desaparición.

3) ¿Fue víctima de trata?

El auto gris visto cerca de Mariela, aquel sábado 25 de enero, disparó la sospecha de que pudiera haber sido captada por una red de trata de personas y que ella esté viva, cautiva, en algún lugar incierto.

Sin embargo, hay puntos que echan por tierra esta sospecha: al desaparecer, Mariela tenía 40 años, lo cual no es precisamente la franja etaria de las mujeres que caen víctimas de estas organizaciones. Aparte, no se encontraba en condiciones de vulnerabilidad, entre otras cosas.

4) ¿Se fue por su cuenta?

Es una tesis que está casi descartada. Si bien salió de caminata con un celular, dejó otro teléfono móvil en su casa. En el hogar quedaron sus documentos, tarjetas, dinero y sus prendas. Al partir de la vivienda, iba con ropa sencilla. Le dijo a una de sus dos hijas que pensaba bañarse al volver. Su cuenta bancaria no tuvo movimientos.

5) ¿Se suicidó?

Esta tesis pierde sustento. No se encontraba en estado depresivo. Sus familiares y allegados señalan que, hasta que desapareció, se la veía contenta, con trabajo, con familia y plena de vida. No se descarta que se disponga una autopsia psicológica para adentrarse más en su personalidad.

Los Bortot piden peritajes, rastrillajes y no bajar los brazos. Más celeridad. Debido a que considera que la causa se desarrolla lenta y está sin avances concretos, el abogado de la familia Bortot, Horacio Baleani, solicitó días atrás ante la Justicia una serie de medidas que considera claves. Por caso, pidió que se analicen las comunicaciones telefónicas de Mariela, las efectuadas y las recibidas, retrotrayéndose un año. Además, requirió una serie de testimoniales, por caso el de una compañera de trabajo de Mariela, en el bar de la estación de servicio, como así también de una decena de personas que se encontraban en el lugar donde ella fue vista por última vez, en la franja horaria dada entre las 18 y las 20. Rastrillen de nuevo. Los Bortot reclaman que se reanude la búsqueda de la mujer y se hagan rastrillajes con perros, policías y helicópteros.

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