Fotos gentileza Facebook Club Newbery y Everton Social y Deportivo.

LaVozDelInterior: Estaba sin trabajo tras ser despedido de Colón y viviendo en su localidad del interior cordobés. El club Newbery se quedó sin DT y lo llamaron. Y Darío aceptó, trabajando sin cobrar un peso. Ahora se fue a Aldosivi.
En Cruz Alta, una pequeña localidad del interior cordobés ubicada a 341 kilómetros al sureste de la capital, que cuenta con poco más de 7 mil habitantes, todavía no pueden decidir si lo que pasó fue cierto o no.

Es que el tema sigue siendo el comentario en el bar y en la sede del club.

Darío Franco (47 años, nacido el 17 de enero de 1969), un ciudadano ilustre de ese pueblo, fue por apenas siete partidos (ganó seis y perdió uno) el técnico del club donde comenzó su carrera: el viejo y querido Club Newbery y Everton Social y Deportivo, de Cruz Alta.


Fotos gentileza Facebook Club Newbery y Everton Social y Deportivo.

De manera sorpresiva y generando un fenómeno en la Liga Regional del Sur, Franco tomó el equipo trabajando ad honorem. Para despuntar el vicio, hasta que llegara un llamado de Primera.

Fueron apenas unos partidos, tras su salida de Colón de Santa Fe (en abril) y este abrupto requerimiento de sus servicios de Aldosivi de Mar del Plata para que vuelva a Primera División (debutará el lunes dirigiendo ante Defensa y Justicia).

Por eso suena increíble. Este mismo Franco pasó de dirigir en la máxima categoría del fútbol argentino a una liga regional de Córdoba.

Y fue muy lindo mientras duró.

Con el arribo del ex DT de Instituto a Newbery, el equipo empezó a ganar y ganar. Propuso su idea de juego bien ofensiva, con el estilo que supo impregnarle a aquel equipo de la Gloria donde jugaba Paulo Dybala, en la B Nacional 2011/12.

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Generó un espectáculo con su Newbery y se fue dejándolo puntero, con 19 unidades junto a Corralense de Corral de Bustos.

“Los dirigentes de otros clubes no lo podían creer y lo primero que te decían es: ‘¿Cuánto les cobra?’”, cuenta con una sonrisa Carlos Cavagliá, presidente de Newbery desde hace un año y medio, pero con más de tres décadas formando parte de la institución.

“Esto se dio porque el anterior técnico que teníamos decide irse por problemas personales. Entonces, desde la comisión un par de dirigentes decidieron jugarse la patriada de ir a hablar con Darío, que es de acá del pueblo y estaba acá, sin trabajo. Para nuestra sorpresa, decidió aceptar. Trabajó ad honorem, para darnos una mano. El arreglo era que cuando le saliera alguna propuesta, obviamente iba a irse… Y así fue”, dice Cavagliá.

Franco tomó un equipo de jóvenes trabajadores y estudiantes de Cruz Alta y pueblos aledaños. Algunos de ellos estudian en Rosario y llegan los viernes para entrenar y jugar el fin de semana. Pero trabajó como si fueran profesionales. Al 100 por ciento.

“Los hizo jugar el fútbol que le gusta a Darío. Bien ofensivo. La gente estaba muy entusiasmada y había vuelto a la cancha porque daba gusto verlo. Realmente hizo una revolución. Todos los vecinos de Cruz Alta y los socios del club estamos muy agradecidos con Darío. Son gestos que ya no se ven. Algunos no han hecho ni la mitad de su carrera y les vas a pedir un favor y te ignoran. Se creen estrellas e iluminan menos que una vela”, agrega la máxima autoridad del club.

Franco armó un cuerpo técnico de “primera”, con su hermano Hernán (ex jugador de Talleres) y también Alberto Gómez. Y pagaba de su bolsillo al entrenador de arqueros.

Ese mismo cuerpo técnico es el que llevó ahora a Mar del Plata para Aldosivi.

“Los jugadores no caen todavía que los dirigió Darío. Fue realmente una locura. Pero le sacaron provecho a todo lo que sabe. Es una gran persona, muy responsable y comprometida con lo que hace. El equipo venía a los tumbos y Darío les lavó la cabeza a los chicos. Empezaron a ganar y golear. Lo vamos a extrañar. Pero sabíamos que esto podía pasar. El agradecimiento a Darío es eterno, de todos”, cuenta Cavagliá.

El compromiso de Franco con su club y su localidad es tan fuerte, que cuentan que en su época de jugador, cuando fue vendido de Newell´s al Zaragoza de España, peleó antes que nada para que Newbery cobrara el porcentaje de formación, con el que se hicieron obras en el club.

Por eso en el estadio hay un mural con su imagen vistiendo la camiseta de la Selección Argentina. Es el gran ídolo de todos.

Eso es lo increíble. Ese mismo tipo que está en el mural estuvo dirigiendo al equipo. Fueron apenas siete partidos. Pero quedará como una historia de esas se contarán por mucho tiempo en Cruz Alta.

Quizá allí terminen de creer que fue cierto. Que Darío Franco, el famoso técnico de Primera División, dirigió por algunos partidos al Newbery de Cruz Alta.




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