Llegar a la vejez con las capacidades físicas y cognitivas intactas es algo que todos desean. El médico chino del papa Francisco aseguró que el Sumo Pontífice puede vivir 140 años. Recomendaciones de especialistas

Las estrategias para vivir más de 100 años

Envejecer debe ser uno de los temores comunes a casi todos los mortales. Pero la clave está en el “cómo” se llega a la vejez, más que en el arribo de ese momento de la vida, casi inevitable.

La llamada “lucidez”, esa capacidad que nos permite razonar y expresar lo que pensamos de manera adecuada, depende de la preservación de las capacidades cognitivas -el lenguaje, el juicio, la inteligencia, la atención, la ubicación espaciotemporal, la memoria, la capacidad visoespacial-, que deben mantenerse casi sin modificaciones hasta edades avanzadas.

A nivel neuronal, la capacidad cognitiva depende de la capacidad dinámica de las células nerviosas de establecer conexiones, llamadas “sinapsis”. Cuando se es más joven, la dinámica de formación de sinapsis es mayor.

“Está demostrado que cuanto más activas se mantengan las capacidades cognitivas durante la juventud (mediante el estudio, la actividad social, el juego y todo aquello que estimule el ejercicio de la inteligencia y la salud mental), mayores serán las conexiones sinápticas que se establecen, y mayores son las chances de tener una buena capacidad cognitiva a medida que se avance en edad”, aseguró el doctor Moisés Schapira, especialista en Medicina Familiar y Gerontología.

Pasados los 65 años, señaló, “deben buscarse actividades que permitan preservar las funciones remanentes y ejercitarlas, pero es muy difícil recuperar una función cuando se perdió por completo”. Por eso es fundamental estar atentos a las posibles señales de deterioro, diferenciar situaciones “normales” acorde a la edad, de aquellas que representan algún grado de declinación, y recurrir a actividades y tratamientos capaces de minimizar el deterioro cognitivo.

¿Pesan los años?

El enlentecimiento de los movimientos y de la marcha o los olvidos son señales típicas del paso de los años. “Efectivamente hay cierta disminución de capacidades propias en la ancianidad como algunos olvidos o la dificultad para recuperar nombres propios”, indicó el director médico de Hirsch, centro para Adultos Mayores y Rehabilitación.

Pero existe un nivel de deterioro al que es necesario prestar más atención, y son los del llamado “deterioro cognitivo leve”. En realidad, indicó el especialista, “son mal llamados leves, porque de estos casos, entre un 8 y un 16% evolucionan hacia demencia en un período de 2 años”.

Los síntomas dependen de la persona, así como de la causa del deterioro y de las funciones afectadas. Puede tratarse de un trastorno amnésico (pérdida de la memoria), afásico (pérdida del lenguaje) o múltiple. El juicio, la orientación o la capacidad visoespacial pueden verse afectados también. Esta última, por ejemplo, se identifica cuando la persona, no  puede reproducir una determinada figura o una forma geométrica.

Es en el entorno de la persona donde existe la mayor facilidad para detectar estos trastornos ya que es posible comparar las capacidades actuales con las que el paciente tenía a una edad más temprana.

Otro de los puntos centrales es el cuidado integral de la salud cardiovascular, ya que los factores de riesgo vasculares –la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol alto, el tabaquismo o la falta de actividad física– incrementan también el riesgo de deterioro de las células del sistema nervioso. Incluso aumentan el riesgo de padecer demencia, es decir, una caída severa del potencial cognitivo de la persona respecto de cuando era más joven. La enfermedad de Alzheimer es el ejemplo prototípico.


Los beneficios de la actividad física, más allá de los años

https://i1.wp.com/images04.olx.com.ar/ui/4/98/90/1357161758_468919890_2-Actividad-fisica-para-la-tercera-edad-La-Plata.jpg?resize=354%2C236“Existe evidencia de que aumentar la actividad física después de los 60 años tiene un impacto positivo notable“, aseguró Schapira, para quien se deben promover estilos de vida saludables para las personas adultas mayores como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) a través de la Guía Regional para la Promoción de la Actividad Física.

En esta guía se encuentran cuatro tipos de ejercicios que son importantes para ayudar a las personas mayores de edad a obtener beneficios de salud:

Los ejercicios de resistencia mejoran la condición del corazón, los pulmones, y el sistema circulatorio. Teniendo más resistencia no sólo lo hace más sano, sino que también mejora su energía, para que el individuo realice cosas por sí mismo —subir escaleras, o ir de compras, por ejemplo. Los ejercicios de resistencia también son capaces de retrasar o prevenir muchas enfermedades asociadas con el envejecimiento, como la diabetes, el cáncer del colon, las enfermedades cardíacas, el derrame cerebral, entre otras.

Los ejercicios de fortalecimiento. Fortalecen la musculatura permitiendo lograr seguridad en las acciones pero también aumentan el metabolismo, ayudan a conservar el peso y a controlar el nivel de azúcar en la sangre. Eso es muy importante, porque la obesidad y la diabetes son serios problemas de salud para los adultos mayores. Los estudios sugieren que los ejercicios de fortalecimiento, también pueden ayudar a prevenir la osteoporosis.

Los ejercicios de equilibrio ayudan a prevenir un grave problema en las personas mayores: las caídas son una causa permanente de fractura de caderas y otras lesiones que pueden llevar a la discapacidad. Algunos ejercicios de equilibrio fortifican los músculos de las piernas; otros mejoran el equilibrio requiriendo que se hagan actividades simples como pararse brevemente en una pierna.

Los ejercicios de flexibilidad son ejercicios de estiramiento, que ayudan a conservar la flexibilidad del cuerpo; estirando los músculos y los tejidos que sujetan las estructuras del cuerpo. La flexibilidad también puede jugar un papel importante en la prevención de caídas.


El médico chino de Francisco dijo que el Papa vivirá 140 años

Liu Ming tiene 45 años y desde hace diez ejerce en la Argentina la medicina tradicional china. Desde 2004 y hasta el año pasado atendió al entonces cardenal Jorge Bergoglio, quien en la primera sesión le contó que le habían sacado la vesícula, tenía un problema en su hígado, tuvo una operación de pulmón y padecía algunas dolencias del corazón del que se tenía que operar, por lo que tomaba varias medicaciones al día.

Con sesiones, primero, tres veces por semana, luego dos, una y a los tres años cada tres semanas, el Papa –contó Ming al diario Perfil- “enseguida fue dejando las pastillas que tomaba para el corazón, para la circulación y para los problemas de diabetes que tenía y hoy no toma ninguna medicación”.

Según el especialista oriental, el tratamiento consistió en “acupuntura y masajes” ya que “la medicina china actúa naturalmente”.

“Nosotros tenemos dos mundos: el externo y el interno. La medicina tradicional busca lo de afuera pero no toma en cuenta que en el propio cuerpo tenemos la misma medicina para resolver todo. Y eso es en el interior”, explicó.

Tras asegurar que el equipo médico que rodeaba al Papa fue reticente a su elección por la medicina oriental, Ming contó que  Francisco decidió no operarse del corazón y a través del tratamiento alternativo mejoraron las obstrucciones en las arterias y comenzó a circular mejor la sangre. “No hice otra cosa que redirigir la energía del cuerpo”, aseguró Ming. Para finalizar: “Él me preguntó una vez, cuando le dije que con la medicina china se puede vivir 140 años: ‘¿Voy a vivir tanto tiempo?’. Y yo le dije que sí”.

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