https://i1.wp.com/www.6600.es/images/mwdf6dk0v0y9fclzjs6i.jpg?resize=287%2C172Cruz Alta.- La damnificada resultó ser la señora Gladis Raquel Ferroni de 72 años, quien en momentos en que iba a ingresar a su camioneta Ford Ecos Sport que estaba estacionada en la costanera fue bordada por dos sujetos que la obligaron a subir al vehículo.

Informe del subcomisario Cristian Luján.

El martes a la hora 18:00, la señora Gladis Raquel Sánchez de Ferroni de 72 años denuncia que se encontraba con su vehículo Ford Eco Sport color roja en la costanera de dicha localidad en las proximidades del arroyo Las Mojarras y cuando intenta ingresar a su vehículo es abordada por dos individuos a cara descubierta quienes la introducen violentamente en la parte trasera del automóvil y salen hacia la provincia de Santa Fe en un camino rural.

Finalmente la mujer fue abandonada en una tapera y los sujetos escaparon con la camioneta.

La mujer llevaba un celular el cual no fue sustraído y llamó telefónicamente al 101 denunciando el hecho.

Se realizó un operativo con resultados negativos.


Relato de la señora Gladys de Ferroni

 

“Fue todo muy rápido, ya que ocurrió en una hora y media. Verbalmente eran muy violentos pero físicamente no me hicieron nada; y no podía hablar porque les molestaba”.

“Me tocó a mi pero fue algo al azar. Querían la camioneta. Me encontraba en la costanera cortando ramas, distraída y de pronto aparecen dos hombres con cañas de pescar y me miraron con una mirada desafiante. La camioneta se encontraba a 20 metros del lugar con las llaves colocadas. En un momento uno de ellos se tapó la cara y solo se le veían los ojos y su compañero con la cara descubierta, se me acerca y me apunta con una pistola y me dijo que era un asalto que no grite”

“Solo atiné a deciles porque hacían esto y ellos respondían que me calle y que suba al auto. Uno de ellos me apretó fuerte el brazo y me llevó hasta el asiento trasero del auto. Yo hacía todo lo que me decían”.

“Era a plena luz del día. Tomaron un camino de tierra, me cubrieron la boca y la cara como con una cinta, me ataron las manos a una pared para que no pudiera escapar, me dejaron en ese lugar y se fueron”.

“Me di cuenta que tenía el celular en el bolsillo trasero y despacio fui moviendo los dedos como podía y llamé por teléfono a mi hija y a la policía”.

“Yo estaba en una casa abandonada, ubicada a aproximadamente 15 km. de Cruz Alta sobre el camino que conduce a Villa Eloisa y salí corriendo hasta que finalmente me ubicaron”.

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