Por: Valeria Chavez

 

Desde hace diez años, en el país existe la posibilidad de conservar la sangre del cordón umbilical al momento del parto con el objetivo de utilizarla en el tratamiento de enfermedades. Hay opciones públicas y privadas. Infobae habló con especialistas para despejar dudas sobre un tema tan controversial como sensible.

 

 

 

El tema divide las aguas como pocos en la medicina. El uso de células madre de cordón para lo que se conoce como medicina regenerativa es prematuro aún en el país, pero despierta defensores y detractores tanto entre médicos y científicos como entre los futuros padres que se debaten sobre almacenar o no la sangre del cordón umbilical al momento del nacimiento de su hijo.

 

Es que si bien el potencial de ese material es, en teoría, infinito, lo cierto es que en la práctica, en la mayoría de los casos, se desecha y se pierde.

 

Entonces, ¿cuál es el beneficio de guardar las células madre? ¿Qué usos probados tienen en la actualidad? ¿Se usaron con éxito en el país? Infobae consultó a referentes del sector privado y del sector público.

 

Las células madre son células que tienen dos características fundamentales: se dividen de manera casi indefinida y pueden diferenciarse y transformarse en cualquier célula del cuerpo. Ese potencial hace que puedan ser utilizadas por una línea de la medicina llamada medicina regenerativa, que consiste en la regeneración de células o tejidos dañados por alguna enfermedad a partir de células madre.

 

“La sangre del recién nacido tiene un alto contenido de células madre, que después del parto desaparecen de la sangre y se ubican en la médula ósea”, comenzó explicando el doctor Claudio Chillik, asesor científico de Matercell y presidente de la Asociación de Bancos de Células Madre ABC Cordón, quien destacó que “en general parte de esa sangre se descarta junto con la placenta y el cordón umbilical”.

 

Tras resaltar la importancia de “guardarlas por si ese bebé o alguien compatible las pueda necesitar el día de mañana”, Chillik contó que “en medicina regenerativa, el órgano que se viene regenerando desde hace 40 años es la médula ósea y las células de cordón como fuente de trasplante se usan hace 25 años“.

 

Consultado sobre para quién sirven las células recolectadas en los bancos privados, Chillik detalló: “La compatibilidad es del 100% con el propio bebé y entre un 40% y un 50% con hermanos; con padres y primos la compatibilidad es muy baja”. Y, a modo de ejemplo, explicó que “si uno necesita un trasplante hay 25% de posibilidades de no encontrar a nadie compatible y el 75% restante de chances de que, de hallarlo, exista rechazo”.

 

En ese sentido, resaltó que “guardar las células madre en un banco privado asegura que, en caso de requerir usarlas, no haya ninguna posibilidad de rechazo ya que desde el punto de vista inmunológico son 100% compatibles”.

 

Diferente es lo que ocurre en el banco público que funciona desde 2005 en el Hospital Garrahan, donde aquel que así lo desee puede donar sus células de cordón, que están a disposición de quien lo necesite. Vale aclarar que, en el momento del uso, disponer de células madre compatibles requiere un pago, que generalmente absorben obras sociales y prepagas.

 

La doctora Silvina Kuperman es la jefa del Centro Regional de Hemoterapia del Hospital Garrahan y directora del banco público de referencia nacional de sangre de cordón umbilical y resaltó que el beneficio de donar las células al banco público radica en “hacer un bien, un acto altruista con un material de desecho que puede salvar una vida“. Para luego agregar que “para el receptor, ese acto es ni más ni menos que la posibilidad de vivir”.

 

“Contar con un banco público permite tener representadas las minorías étnicas (la sangre se trasplanta según compatibilidad genética que tiene mucho que ver con las etnias)”, manifestó Kuperman, y reveló: “Hoy, si no hay compatibilidad en la familia de quien necesita un trasplante de médula, se acude a registros internacionales; de ahí que la importancia del banco público es tener representada la misma información genética de nuestros pacientes“.

 

En el mismo sentido se expresaron los especialistas de los bancos privados. Para Chillik, “lo importante es que la gente sepa que el cordón tiene ese ‘tesoro’ que normalmente se tira y que, si no lo guarda de manera privada, lo puede donar al banco público ya que, cuanta más gente done, habrá más posibilidades de encontrar compatibilidad“.

 

Asimismo, el médico hematólogo Miguel Ángel Sorrentino, director médico de Biocells desde 2010, resaltó que “cuantas más células se colecten, más posibilidades de tener compatibilidad habrá”, y fue un paso más allá al plantear que –según su parecer– “habría que terminar con la disparidad entre público y privado; los bancos públicos y privados no deberían competir ya que en el mundo hay bancos mixtos”.

 

“Una de las críticas de guardar las células para uso propio –reconoció Chillik– es que el riesgo estadístico de que alguien pueda requerir trasplante y usar su cordón se daría hasta los 18 años alrededor de 1 de 2700, pero quienes alientan la práctica sostienen que, quien es ese 1 de 2700, para sí, representa el 100% de posibilidad de vivir”.

 

Usos probados de las células en la actualidad

Existen enfermedades que ya son tratadas exitosamente mediante procedimientos en los que participan las células madre: anemia aplásica, anemia hereditaria, leucemias, linfomas, osteopetrosis, mieloma múltiple, neuroblastoma, enfermedades inmunes, trastornos mieloproliferativos, trastornos de almacenamiento de lípidos. Siempre males cuya solución sea el trasplante de médula ósea.

 

En simultáneo, se están realizando estudios preliminares para el tratamiento de padecimientos como diabetes, Parkinson, parálisis cerebral, infarto de miocardio, esclerosis múltiple, quemaduras de piel, lesiones de córnea, regeneración de cartílagos, enfermedad vascular periférica, lesión de médula espinal, colagenopatía.

 

En el país, en el Hospital Garrahan se usaron células madre del banco público para someter a trasplante de médula a 17 pacientes.

 

Desde Matercell aseguraron tener “experiencia alentadora en el tratamiento de labio leporino y fisura de paladar”. “En la Argentina, en 2009, se realizó el primer tratamiento con células madre a un bebé con diagnóstico prenatal de fisura de paladar y labio leporino. Los resultados fueron sorprendentes y permiten ser optimistas en cuanto a la calidad de vida del niño después del tratamiento”, indicó Chillik.

 

“En casos de niños con parálisis cerebral por falta de oxígeno al momento del parto, se están haciendo estudios en los EEUU y los resultados fueron alentadores, pero aún se consideran aplicaciones experimentales”, destacó el especialista.

 

Por su parte, Sorrentino subrayó que “la importancia de las células madre es su potencial uso. Desde su descubrimiento se usaron para reponer células hematopoyéticas (para enfermedades de la sangre) y la segunda etapa que se está desarrollando es el uso de estas células para reparar otros tejidos, como el neurológico, osteoarticular, tratar enfermedades inmunológicas”.

 

¿Cuánto duran las células recolectadas?

 

El primer trasplante con células madre de cordón se hizo hace 25 años (en 1988, en Francia) entre dos hermanitos. Uno de ellos padecía un tipo de anemia que requería un trasplante de médula ósea y no conseguía donante, y como la madre estaba embarazada, usaron las células de cordón de su hermana.

 

Parte de esa muestra se descongeló el año pasado y se vio que la calidad sigue igual en el momento del uso, por lo que se infiere que el paso del tiempo no sería un factor que disminuya la utilidad de las células madre.

 

“Sin embargo, no deja de ser algo experimental y no se puede decir que sirvan para toda la vida porque se necesita tiempo”, consideró Chillik, al tiempo que Sorrentino, tras citar el caso francés, reflexionó que “es muy probable que sean viables de por vida”.

 

Y recalcó: “Al descubrirse plasticidad de las células madre se generó una expectativa enorme”. “Quedan por resolverse tres interrogantes: qué células se van a trasplantar en terapia regenerativa, qué dosis (cuántas) y la vía de administración (si de manera local o endovenosa)”, finalizó.

 

Cómo funciona el banco público

 

Kuperman explicó que el hospital tiene convenio con maternidades públicas y privadas del país, y en esas instituciones los obstetras invitan a las mujeres embarazadas a conocer el programa. “Esas mamás se inscriben, son seleccionadas, el obstetra hace la colecta en el momento del parto y la sangre llega al Garrahan para ser procesada y analizada a los fines de criopreservar”, detalló la especialista.

 

“Una vez que se guarda, se comunica al Incucai para que esa sangre esté disponible para el uso y sea tenida en cuenta para todo paciente que necesite un trasplante de médula ósea“, agregó.

 

Por el momento, además de clínicas y maternidades públicas de la Capital Federal, el Hospital Garrahan tiene convenio con centros de salud de Salta, Jujuy, Misiones, Corrientes, Santa Fe y Chaco.

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