La faena clandestina, otro frente de alerta para la cadena de la carne.

En un procedimiento realizado en Colonia Caroya, el Gobierno de Córdoba decomisó reses y 800 kilos de carne. (Gentileza Ministerio de Agricultura de Córdoba)

En seis meses, las denuncias por faenas ilegales ya superaron a todas las de 2020. Cómo es el trabajo que se está desarrollando en Córdoba para frenar esta actividad marginal.

Sábado, 3 de julio de 202100:02 hs

En los primeros cinco meses del año, en Córdoba se faenaron 366.532 cabezas bovinas, un 11 por ciento menos que las 411.629 del mismo período de 2020, según datos de la Asociación de Frigoríficos e Industriales de la Carne (Afic).

Esta caída fue de casi el doble con respecto a la reducción del 6,1 por ciento que exhibió la faena nacional, de acuerdo con un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra).

Con un mercado que se rige en general por las mismas lógicas en las diferentes zonas del país, el temor que ha tomado fuerza en la cadena es que este desempeño de Córdoba con respecto al promedio nacional esté motorizado por un factor preocupante: un incremento de las faenas clandestinas.

“Es algo que venimos monitoreando con mucha atención. Creemos que una de las razones que puede estar incidiendo en que la faena de Córdoba esté cayendo más que la nacional es el incremento de la actividad marginal o, como se dice en la jerga agropecuaria, ‘abajo del árbol’”, reconoció Daniel Urcia, director ejecutivo de la Afic.

Se trata de un fenómeno que no se circunscribe sólo a la producción bovina: también la problemática se observa en los cerdos, en los que el riesgo es aún mayor porque las faenas por fuera de las normas suelen ser el origen de los brotes de triquinosis que periódicamente afectan a diferentes regiones de la provincia.

“Cuando son momentos de crisis y fuerte suba de costos, como el actual, lamentablemente este tipo de situaciones recrudecen. Por eso surge la necesidad de fomentar más controles, no sólo porque significa una competencia desleal para los frigoríficos que funcionan en regla, sino para proteger a la población de que no le lleguen alimentos que no están en las condiciones físico-sanitarias correspondientes”, añadió Urcia.

OPERATIVOS

A mediados de junio, un operativo de la Dirección General de Fiscalización y Control del Ministerio de Agricultura y Ganadería junto a la Patrulla Rural, realizado en Colonia Caroya, decomiso de 800 kilos de carne vacuna. Asimismo, el viernes pasado otro operativo similar acabó con la retención de 1.400 kilos en la zona de San Francisco.

La dimensión de estos procedimientos llamaron la atención y elevaron la alerta en la cadena cárnica. Un fenómeno que también se manifiesta en la cantidad de denuncias que está recibiendo el organismo de contralor de la cartera agropecuaria.

“En todo 2020 tuvimos 16 denuncias por faenas clandestinas. En sólo seis meses de 2021, ya tuvimos 20. Es decir que, a este ritmo, vamos a estar cerrando el año con el doble de denuncias”, advirtió Gustavo Balbi, director de Fiscalización y Control provincial.

La cantidad de operativos, en general, va en línea con la cifra de casos denunciados: en lo que va del año, Balbi aseguró que han realizado unos 25 operativos por situaciones de faena clandestina o venta irregular de carne, tanto bovina como porcina.

Sólo en julio, el Ministerio ya está en proceso de investigación y tiene previsto ejecutar cuatro más.

“Cuando vamos a las carnicerías, se controla fundamentalmente la procedencia de la carne, para hallar el origen si fue faenada de manera clandestina. En promedio, se controlan unos cinco puntos de venta por operativo. En los mataderos, lo que se controla es la salubridad. En cada operativo solemos inspeccionar entre uno y tres establecimientos”, mencionó el funcionario.

Las denuncias al 0800 888 2476 (Agro) son una de las fuentes que movilizan las inspecciones. La otra son los brotes epidemiológicos de triquinosis, que activan acciones en conjunto con el Ministerio de Salud y con el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agropecuaria (Senasa) para hallar el establecimiento que fue el “punto cero” del foco.

“También se está trabajando con fuerza en la detección de criaderos clandestinos a través de los registros de marcas de la Secretaría de Ganadería, y en conjunto con Senasa. Y una pata muy importante es el apoyo de los municipios, que son los que tienen las bases de datos de los elaboradores, y tienen mucha preocupación por evitar situaciones que afecten a la salud de la población”, amplió Balbi.

ESTATUS SANITARIO

Por otra parte, las acciones que viene encarando el Gobierno provincial tienen que ver con un objetivo estratégico: lograr elevar el estatus sanitario de los frigoríficos que operan en Córdoba, para que la mayoría pueda estar apto no sólo para comercializar carne en todo el país, sino incluso para exportar.

“Es una indicación del ministro Sergio Busso: sostener y mejorar el estatus sanitario de la cadena cárnica de Córdoba. Y la faena clandestina atenta contra eso en dos sentidos: primero por lo sanitario, porque pone en riesgo la calidad de lo que consumimos; y segundo porque es competencia desleal para quienes hacen bien las cosas”, insistió Balbi.

Desde la Asociación de Frigoríficos, Urcia valoró la apuesta de Córdoba al respecto.

“Esto marca con claridad la diferencia con otras provincias donde se promueven mataderos sólo de alcance municipal. Córdoba, en cambio, busca frigoríficos exportadores. El acompañamiento de la Provincia para el crecimiento del sector lleva 20 años y el control y combate a la faena ilegal es un complemento indispensable”, remarcó el director de Afic.

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