Es un oligoelemento esencial para la vida. Recientes estudios demostraron que al ser un potente vehículo de absorción del hierro ayuda a combatir la anemia severa infantil, que provoca importantes trastornos en el desarrollo


Los beneficios del cobre, un aliado de la salud

La cantidad de cobre que tenemos en el cuerpo humano es ínfima -entre 50 y 120 mg- al punto que podría caber en la cabeza de un alfiler. Y si le sumamos el dato que se trata de un eficaz antídoto para combatir la anemia, sobre todo la severa en los niños, vayamos entonces en su búsqueda para poder aumentar su absorción y disfrutar de sus beneficios.

El cobre es un mineral que se encuentra presente en pequeñas cantidades en todos los alimentos; pero sobre todo en alimentos de origen animal como carnes de res, pollo y pescado. Especialmente, en las vísceras como el hígado (res y pollo). También está en alimentos de origen vegetal, como las menestras (lentejas, garbanzos, etc.), maní y chocolate. Además está en la yema del huevo y frutas secas, como ciruela y durazno.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la ingesta diaria de cobre para un adulto normal (que pesa entre 50 y 70 kgs) debe ser de 1.0 a 1.4 mgs. El cuerpo no puede fabricar cobre, de modo que uno debe obtenerlo de los alimentos o suplementos dietéticos. El cobre está disponible en una amplia variedad de alimentos frescos o ligeramente procesados que son ricos y fáciles de combinar.

Los alimentos que contienen las mayores concentraciones de cobre son los granos, como el cereal de grano entero y el pan de trigo entero; legumbres, particularmente los porotos blancos comunes y el maní; nueces de árboles y semillas, como las almendras y semillas de girasol; ostras; hígado y riñón; y chocolate.

Teniendo en cuenta que los suplementos multivitamínicos y multiminerales también aportan cobre, es importante que las personas que dependen de los suplementos dietéticos deben tomar píldoras que no contengan más del 100% de la ingesta diaria recomendada de cobre y otras vitaminas y minerales.

Sin duda, el cobre es un mineral multifacético, produce energía combustible y también previene la anemia -siendo necesario para el procesamiento del hierro-, también es útil para prevenir enfermedades óseas, detiene el daño celular y la promoción del desarrollo fetal apropiado.

El consumo de cobre en el ser humano es necesario para el correcto funcionamiento de algunas enzimas que intervienen en procesos como el crecimiento de los niños, el transporte del hierro en el flujo sanguíneo, el fortalecimiento de los huesos, el metabolismo de la glucosa; así como el colesterol, el desarrollo del cerebro, y el funcionamiento del corazón, el hígado y el sistema nervioso e inmunológico. Es micro-constituyente del pelo y del tejido elástico de la piel.

A pesar -como ya dijimos- de la poca cantidad de cobre que almacena el cuerpo humano (50 a 120 miligramos) no impide que este poderoso mineral lleve a cabo impresionantes proezas para promover una salud óptima.

Aunque el cobre se encuentra en los lugares más recónditos del cuerpo, tiende a concentrarse en los órganos con alta actividad metabólica, incluyendo el hígado, cerebro, riñones y corazón.

En la actualidad, en los Estados Unidos se fijó una Cantidad Dietética Recomendada (RDA) de cobre, subrayando su importancia como parte de una dieta balanceada.

Sobre la anemia severa



La Asociación Internacional del Cobre (ICA) precisó recientemente que el cobre es un mineral vital para combatir la anemia severa en niños ayudando al hierro a formar la hemoglobina. Es por esto que la entidad internacional sugiere a las madres ofrecer a su familia alimentos ricos en cobre para evitar que sus hijos, sobre todo menores de cinco años, sufran de anemia (baja hemoglobina) y puedan alcanzar un óptimo desarrollo físico y mental.

El desarrollo cognitivo mental y físico de niños anémicos está disminuido y tiene consecuencias en el rendimiento escolar y el comportamiento. Uno de los síntomas de la anemia es el color pálido del niño y su poca actividad (tranquilos). La madre debe estar alerta ante estos síntomas, y consultar con su médico.

Cobre y belleza

El cobre detiene la oxidación, es decir, defiende al cuerpo contra los radicales libres impidiendo la destrucción celular. Al ser parte de la fabricación del tejido conectivo es fundamental en la formación del colágeno y por ende de huesos fuertes y pieles saludables.

En el proceso de transformación de colágeno nuevo a colágeno maduro tienen un papel importante las enzimas, y para que éstas cumplan su función, necesitan de la presencia de la vitamina C y del cobre. Así pues, para reducir el riesgo de estrías y envejecimiento cutáneo, es importante incluir alimentos en la dieta diaria que contengan estos nutrientes. Para cubrir estas necesidades de cobre basta consumir cereales integrales y sus derivados, así como vegetales verdes.

En la actualidad, muchas de las más conocidas marcas de productos cosméticos han reconocido las bondades del cobre y han decidido incorporarlas en sus tratamientos de belleza, aunque los investigadores advierten que sólo el consumo de alimentos ricos en cobre genera óptimos resultados.

Cobre y hierro, una dupla poderosa

El cobre es esencial para que nuestro organismo procese el hierro ya que lo ayuda a convertirse a su forma férrica, una de las más sutiles y por ende tolerables, y permite transportarlo desde y hacia los tejidos. Es por esto que la deficiencia en el consumo de cobre se asocia con la anemia y a la vez puede acarrear múltiples consecuencias: neutropenia (reducción de parte de los glóbulos blancos), anormalidades óseas que pueden incluir fracturas, fatiga cerebral o debilitamiento y en el largo plazo problemas cardiovasculares.

El cobre, un oligoelemento esencial para la vida, se distribuye ampliamente en los alimentos, sobre todo en vísceras, mariscos, frutos secos como las nueces, legumbres, cereales, el salvado y el cacao. También se puede encontrar en papas, legumbres, carne roja, champiñones y algunas frutas. Contribuye al buen funcionamiento del cerebro, el sistema nervioso y el cardiovascular. Además facilita el transporte del hierro, ayuda al crecimiento óseo y fortalece el sistema inmunitario.

La deficiencia de cobre en una persona es rara, aunque puede presentarse en personas alimentadas por vía intravenosa durante un tiempo prolongado, tras intervenciones del intestino delgado –el órgano que lo absorbe en su mayor parte–, si se toma un exceso de zinc o en niños desnutridos.

Las funciones del cobre en el cuerpo son complejas, entre ellas la modulación de enzimas en las que actúa como elemento catalítico. Algunas de esas enzimas son importantes en procesos biológicos como las alergias, la degradación de la adrenalina, la serotonina y el desarrollo del tejido conectivo.

Su deficiencia se asocia a la anemia, ya que dificulta la acción de la transferrina, lo que disminuye el aprovechamiento del hierro.

Las enzimas en las que actúa el cobre ejercen una acción general antioxidante y, por tanto, preventiva de procesos degenerativos y cáncer.



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